Hola!!
Bueno, bueno...con lo enganchadita que estaba yo a esto de postear y resulta que ahora casi no tengo ni tiempo para sacarme fotos o pensar en un outfit...jaja! y mucho menos visitar todos los blogs que me gustan... Verdaderamente es muy estresante mi nueva vida, a casi tres días de cumplir los 27, me siento de lo más viejuna (claro que nunca en mi vida he sido tan vieja, tal vez sea por eso, y deba acostumbrarme a este cansancio que me desborda).
El caso es que, por mucho que duerma el fin de semana, mi nuevo día a día me deja agotada. Suena el despertador, lo apago, e inevitablemente, se me cierran los ojos de nuevo. Es curioso como pueden pesar tanto los párpados a las 6 de la mañana!!! (es como si un duendecillo me pusiera unas pesas mientras duermo). Vuelve a sonar...OH! NO! es la segunda alarma!!! eso significa que VOY TARDE!!! Salto de la cama!! y el pobre de Pedrín mirándome desde la suya como diciendo "que le pasa a esta tía adefésica y desmoñada, corriendo descalza por toda la casa..." Y yo sin hacerle ni caso al pobrecito. Y es plantar un pie en el suelo y echar el automático. Enciende el calentador, metete en la ducha, resulta que para hacer honor a la impepinable Ley de Murphy, el agua parece salir del Ártico, se ha acabado la bombona! pero da igual, el tiempo es oro.
Sales de la ducha tiritando (piensas "menos mal que no es invierno" - aunque a tí desde luego te lo parece), y corres hacia el dormitorio para intentar ponerte a la velocidad de la luz el modelito que tenías preparado encima de una silla desde la noche anterior (menos mal que una se conoce a si misma y sabe que "lo más complicado siempre es elegir el atuendo adecuado", jiji). Faltan los tacones!!! rebuscas debajo de la cama y piensas en por qué no aprovechaste el fin de semana en ordenar la colección zapatil de la que tanto presumes, en lugar de dormir a pierna suelta hasta las tantas. Por fin los encuentras! El par de tacones lo metes en el bolso, y te calzas las sandalias planas y destrozadas de casi mil años, previendo que vas a tener que correr la maratón si quieres llegar a tiempo al autobús. Te pones el rimmel y, a pesar de las circunstancias, te planchas el pelo con parsimonia, porque eso sí, "más vale tarde que despeinada". Y cuando ya casi vas a salir por la puerta, recuerdas que hoy tocaba audiencia en el "juzgado que por turno corresponda" (para los legos en derecho, expresión que plantas a menudo en los escritos), de manera que vuelves, desparramas por el suelo el bolso, el maletín-portafolios y la rebeca que te estabas poniendo (fatalmente) antes de salir, y te tiras para el armario cual Arnold Schwarzenegger en Terminator, con el objetivo de sacar la toga de su funda de plástico y meterla sin que se arrugue mucho en el saco.
Corres por la calle con el bolso XXL lleno de cosas "por si acaso" en un brazo, el maletín en el otro, y la toga colgando de un dedo. Fijate tu, que tengo futuro en el circo y yo sin saberlo! Llegas a la parada, que está llena de estudiantes que te miran con cara de "adónde irá esta loca, si faltan 10 minutos para que llegue el bus". Los miras a ellos y miras el reloj. Efectivamente! Estoy hecha una maquina!! me he arreglado en quince minutos, pero podría haber aprovechado el tiempo que resta en ponerme guapita entre sombras y coloretes varios. En fin, respiras tranquila y esperas al bus mirando a todos aquellos estudiantes, recordando los días en que tu fuiste uno de ellos, intercambiabas apuntes, te agobiabas por los exámenes, y te imaginabas a ti misma siendo juez o abogado, jaja! La vida es tan curiosa...después de todo, nada ha cambiado. O tal vez si. Sólo he sustituido la carpeta de apuntes por el maletín de expedientes, y yo que me imaginaba que sería como Allie Mcbeal (o sucedáneo). Me la dieron con queso, creo yo! Y, después de cuatro años, nada ha cambiado. Bueno, si, más problemas, más agobios, más nervios...un horario incompatible con todo, y cuando llega el fin de semana lleno de propósitos y proyectos de juerga y desenfreno...zas! no puedo ir ni al cine porque me quedo dormida! Aaaay, que desgraciaita soy!! O soy una inconformista que siempre anda quejándose. O será que me voy a poner con la regla...en fin, apañadas estamos.
Pero luego, sales una tarde de domingo y la vida te golpea como las raquetas de paddel en mitad de un torneo. Cumplo 27 el miércoles, he pedido unos botines de Zara, pero a tres días de mi cumple ya me han regalado un Pepito Grillo con forma de padre de familia pidiendo limosna en la puerta de una iglesia. ¡Que tristes somos! Al menos hablo por mi. No tengo derecho ni a abrir la boca y en estos momentos, sobran las palabras. Espero que me perdonéis, pero hoy no voy a hablar de ropa. Tenía un outfit guardado, ya lo colgaré mañana, cuando se me pase el bofetón de VERDAD en la cara y vuelva a ser una egoista que sólo piensa en que su vida es dura y en qué se pondrá mañana.
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Bueno, bueno...con lo enganchadita que estaba yo a esto de postear y resulta que ahora casi no tengo ni tiempo para sacarme fotos o pensar en un outfit...jaja! y mucho menos visitar todos los blogs que me gustan... Verdaderamente es muy estresante mi nueva vida, a casi tres días de cumplir los 27, me siento de lo más viejuna (claro que nunca en mi vida he sido tan vieja, tal vez sea por eso, y deba acostumbrarme a este cansancio que me desborda).
El caso es que, por mucho que duerma el fin de semana, mi nuevo día a día me deja agotada. Suena el despertador, lo apago, e inevitablemente, se me cierran los ojos de nuevo. Es curioso como pueden pesar tanto los párpados a las 6 de la mañana!!! (es como si un duendecillo me pusiera unas pesas mientras duermo). Vuelve a sonar...OH! NO! es la segunda alarma!!! eso significa que VOY TARDE!!! Salto de la cama!! y el pobre de Pedrín mirándome desde la suya como diciendo "que le pasa a esta tía adefésica y desmoñada, corriendo descalza por toda la casa..." Y yo sin hacerle ni caso al pobrecito. Y es plantar un pie en el suelo y echar el automático. Enciende el calentador, metete en la ducha, resulta que para hacer honor a la impepinable Ley de Murphy, el agua parece salir del Ártico, se ha acabado la bombona! pero da igual, el tiempo es oro.
Sales de la ducha tiritando (piensas "menos mal que no es invierno" - aunque a tí desde luego te lo parece), y corres hacia el dormitorio para intentar ponerte a la velocidad de la luz el modelito que tenías preparado encima de una silla desde la noche anterior (menos mal que una se conoce a si misma y sabe que "lo más complicado siempre es elegir el atuendo adecuado", jiji). Faltan los tacones!!! rebuscas debajo de la cama y piensas en por qué no aprovechaste el fin de semana en ordenar la colección zapatil de la que tanto presumes, en lugar de dormir a pierna suelta hasta las tantas. Por fin los encuentras! El par de tacones lo metes en el bolso, y te calzas las sandalias planas y destrozadas de casi mil años, previendo que vas a tener que correr la maratón si quieres llegar a tiempo al autobús. Te pones el rimmel y, a pesar de las circunstancias, te planchas el pelo con parsimonia, porque eso sí, "más vale tarde que despeinada". Y cuando ya casi vas a salir por la puerta, recuerdas que hoy tocaba audiencia en el "juzgado que por turno corresponda" (para los legos en derecho, expresión que plantas a menudo en los escritos), de manera que vuelves, desparramas por el suelo el bolso, el maletín-portafolios y la rebeca que te estabas poniendo (fatalmente) antes de salir, y te tiras para el armario cual Arnold Schwarzenegger en Terminator, con el objetivo de sacar la toga de su funda de plástico y meterla sin que se arrugue mucho en el saco.
Corres por la calle con el bolso XXL lleno de cosas "por si acaso" en un brazo, el maletín en el otro, y la toga colgando de un dedo. Fijate tu, que tengo futuro en el circo y yo sin saberlo! Llegas a la parada, que está llena de estudiantes que te miran con cara de "adónde irá esta loca, si faltan 10 minutos para que llegue el bus". Los miras a ellos y miras el reloj. Efectivamente! Estoy hecha una maquina!! me he arreglado en quince minutos, pero podría haber aprovechado el tiempo que resta en ponerme guapita entre sombras y coloretes varios. En fin, respiras tranquila y esperas al bus mirando a todos aquellos estudiantes, recordando los días en que tu fuiste uno de ellos, intercambiabas apuntes, te agobiabas por los exámenes, y te imaginabas a ti misma siendo juez o abogado, jaja! La vida es tan curiosa...después de todo, nada ha cambiado. O tal vez si. Sólo he sustituido la carpeta de apuntes por el maletín de expedientes, y yo que me imaginaba que sería como Allie Mcbeal (o sucedáneo). Me la dieron con queso, creo yo! Y, después de cuatro años, nada ha cambiado. Bueno, si, más problemas, más agobios, más nervios...un horario incompatible con todo, y cuando llega el fin de semana lleno de propósitos y proyectos de juerga y desenfreno...zas! no puedo ir ni al cine porque me quedo dormida! Aaaay, que desgraciaita soy!! O soy una inconformista que siempre anda quejándose. O será que me voy a poner con la regla...en fin, apañadas estamos.
Pero luego, sales una tarde de domingo y la vida te golpea como las raquetas de paddel en mitad de un torneo. Cumplo 27 el miércoles, he pedido unos botines de Zara, pero a tres días de mi cumple ya me han regalado un Pepito Grillo con forma de padre de familia pidiendo limosna en la puerta de una iglesia. ¡Que tristes somos! Al menos hablo por mi. No tengo derecho ni a abrir la boca y en estos momentos, sobran las palabras. Espero que me perdonéis, pero hoy no voy a hablar de ropa. Tenía un outfit guardado, ya lo colgaré mañana, cuando se me pase el bofetón de VERDAD en la cara y vuelva a ser una egoista que sólo piensa en que su vida es dura y en qué se pondrá mañana.
